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Anfone (NO terminado)

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Anfone (NO terminado)

Mensaje por bambyna el Vie Jul 29, 2011 10:09 pm

Hay un lugar llamado Anfone, es un paraíso, pero a la vez un lugar secreto, allí se ocultan los seres mitológicos mas raros del mundo, pero hubo una vez un humano que hace muchos siglos atrás encontró este lugar, y convivió por muchos años con estos “seres”. Ese hombre se llamaba Euristeo, era alto, algo delgado y con barba larga y canosa como su pelo.
Cuando Euristeo abandonó Anfone, nunca mencionó su ubicación, pero si dijo qué seres habitaban allí. Los humanos al principio creyeron que estaba loco, pero luego de un tiempo decidieron buscar ese lugar, le ofrecieron las mayores riquezas a cambio de la ubicación de Anfone, pero el se negó.
Años después el Rey Arturo decidió buscar a Euristeo a su choza. Los caballeros golpearon la puerta y llamaron al hombre. Este les abrió la puerta y escuchó los pedidos de los tres caballeros, el aceptó ir ante el rey con orgullo.
Tras un largo camino a caballo llegaron al palacio. El castillo era enorme y lujoso. Al llegar a la sala donde estaba el Rey, éste último le hizo una oferta que ningún hombre rechazaría pero que a cambio de eso le dijera donde se encontraba ese rarísimo lugar. Euristeo después de escuchar la oferta, con una voz decidida la rechazó. El Rey Arturo, enojadísimo lo expulso de su castillo y de su pueblo.

Hasta el día de hoy hay dudas de donde quedó el cuerpo de Euristeo. Mi nombre es Agustina, y hace un mes me pasó algo increíble: Era una mañana común y corriente como las demás, como era sábado quería pasear un poco, y decidí salir a caminar por un bosque al cual nunca vi a una persona transitar por allí, era diferente a esos bosques sombríos y oscuros, este era iluminado y me resultaba raro que nadie este allí, luego de caminar por media hora, estaba tan cansada que me senté en un tronco a descansar, de repente ese tronco comenzó a “temblar” y se movió, yo me asusté pero no alcancé a levantarme, que el tronco se dio vuelta, y no me pregunten por qué, pero aparecí en un lugar totalmente diferente al bosque, ¡por arte de magia aparecí en un lugar precioso !.
Al ver esa maravilla decidí inspeccionarlo, cerca de una arboleda fue que vi una especie de sombra gris o blanca que pasó corriendo, o mejor dicho... galopando. Yo pensé que era un caballo y se me vino la idea de que si hay uno en medio de ese lugar tiene que haber un pueblo y personas que puedan ayudarme, y que me expliquen donde estaba, así que decidí caminar hacia donde esa sombra o “caballo” pasó galopando.
Tras un rato larguísimo de caminata por la gran arboleda no encontré nada, me comencé a desesperar porque creí que me había perdido, me quedé allí a descansar un segundo y de repente algo a toda velocidad se me acercó a unos metros, lo que halla sido tenía curiosidad y miedo, y por eso no se me acercó totalmente, fue tan rápido que no alcancé a ver con claridad, mi primera reacción fue moverme unos cuantos pasos hacia atrás, estaba aterrada, temía que algo me pasara. Me quedé observando a la criatura por unos segundos y para mi sorpresa descubrí que no era un caballo común y corriente, aunque no me lo crean señores, ¡era un Unicornio!, un magnífico Unicornio.
No lo podía creer, ¿un Unicornio en persona? creí que estaba loca, ¡pero no! era tan real como yo, traté de acercarme pero desapareció tan rápidamente que no vi hacia donde fue corriendo.
Calculé más o menos el tiempo y en una hora encontré un río que terminaba en un lago al que bautice “Tupâ Rembiapo” que en guaraní significa Milagro.
Era tan cristalina el agua que me acerque a beber un poco. Al ver el agua me asusté, habían una especie de peces raros, eran enormes, pero, al verlos bien y de frente, ¡me di cuenta de que eran sirenas! me quedé paralizada. Confiadas se asomaron a la superficie del cristalino y frío lago y de alguna forma trataron de comunicarse con migo yo me asusté de nuevo y retrocedí. Al Principio no sabía en que idioma hablaban, pero luego de escucharlas por un momento, me di cuenta de que su idioma era guaraní, pero increíblemente las podía entender perfectamente, eso fue lo raro ya que nunca hable en esa lengua. Les pregunté donde estaba y me dijeron que estaba en Anfone. Asombradísima les pregunte si todo eso era verdad, yo creía que me estaban haciendo un chiste, entonces en su idioma me dijeron que si.
Me quedé un minuto en silencio y pensé que como era posible que personas de todo el mundo buscaran este lugar tan codiciado, y yo con solo apoyarme en un tronco a descansar lo encontré. ¡Era imposible que yo, justo yo, lo encontrara! me quedé admirando un poco ese magnífico paraíso, era como un sueño ver todo tan perfecto, tan mágico tan... tan... colorido.
Las sirenas dijeron que solo la persona que poseyera el fragmento de Agujib podía acceder a este lugar, Euristeo creo un conjuro en el cual el tronco solo se movería al tener contacto con el fragmento. Ellas me dieron un silbato hecho con el caparazón de un caracol, y me dijeron que atraería a los unicornios y podría montar sobre ellos. Lo usé y atrajo una tropilla de éstos. Las Sirenas dijeron que solo uno sería mío y que él me elegiría a mí. Me acerque a ellos y todos se hicieron para atrás, menos uno, era una hembra imponente pero dócil, camine hacia donde estaba ella, la acaricié, traté de ser cuidadosa y luego camine por el costado del lago y para sorpresa mía me estaba siguiendo tímidamente, en ese instante al observarla bien me di cuenta que ése era el Unicornio que me vigilaba apenas entre en Anfone.
-Sólo las personas de corazón noble podían ver el cuerno de su frente. Para el resto de la gente que tenia la suerte de tropezar con ellos por el bosque, era la imagen de una hermosa yegua blanca, el cuerno entonces era completamente invisible para ellos. Vivían en bosques cerrados en los cuales, gracias a su presencia, siempre era primavera.
- Yo me quedé asombrada, pensaba que era por eso que ese Unicornio me seguía, sabía que yo podía ver su cuerno.
Me Acerqué hacia ella y traté de acariciarla para tomar confianza, al dejarse trate de subirme en su lomo para montar y me rechazó. Luego de tres largos intentos logré montarla y empezamos a trotar. Unos minutos después intenté lograr que galopara, había tenido éxito y comencé a explorar, vi criaturas que nunca me hubiera imaginado. Al caer la tarde regresamos al lago. Nos quedamos contemplando a las raras ballenas llamadas Afemias, eran azules pero con dibujos en la piel de color celeste eléctrico, emitían luces, en la cabeza llevaban una antena con luz blanca como esos peces de las profundidades, los ojos eran de luz celeste muy claro, daban saltos de hasta 3 metros, arrojando chorros de agua, eran hermosas !
Cuando anocheció traté de regresar a casa, volví por el mismo lugar con el que llegué a ese paraíso. Cuando ya estaba en el bosque, que estaba a dos kilómetros de mi barrio, comencé a apurarme así llegaba rápido a mi casa y comprobar que no era un sueño. Estaba muy cansada y me acosté a dormir.

Al día siguiente me levanté y me dije:
-Estoy segura de que todo lo de ayer fue un sueño...
Quería comprobarlo, así que me decidí y comencé a emprender viaje hacia el bosque, al llegar, me apoye en el tronco y para mi sorpresa aparecí de nuevo en Anfone, agarré mi silbato de caracola que las sirenas llamaban Ésia, al primer intento mi Unicornio no respondió, en ese momento las sirenas me dijeron algo:
-Tu Unicornio no está acostumbrado y por eso no responde a tu llamado. Dijo una de las Sirenas.
-Pero... ¿Entonces como hago para que me siga? Le contesté.
-La probabilidad de que responda a la primera vez es de un 10%, este silbato está hecho de una piedra llamada Metín, es la única roca que atrae a los Unicornios, debes soplar varias veces hasta que responda y te entienda.
-Gracias. Le respondí, y me concentré en llamar a mi Unicornio; que luego de la tercera vez, en un abrir y cerrar de ojos estaba con migo. Luego de caminar por el verde pasto, me senté en la orilla del lago donde brillaba un terrible sol en el cielo sin nubes, miré a mi Unicornio, que se había a pastar las tiernas hierbas de la primavera.
Fue en ese entonces en que pensé que tendría que buscarle un nombre... Más bien... ya tenía un nombre que siempre me gusto al ver una potranca blanca como las nubes, nombré a mi Unicornio como “Bambyna”.
Monté a Bambyna y nos dirigimos al galope tendido hacia una arboleda, me recordaba a un bosque que vi andando a caballo hace unos años, pero éste era único, era más especial... Era más MÁGICO. Me detuve a admirar esa bella naturaleza, todo marchaba bien hasta que vi que una sombra nos tapaba el sol, algo estaba justo arriba de nosotros, se nos acercaba rápidamente una hambrienta criatura. Monté en Bambyna, pero esta se asustó y comenzó a correr rápidamente en ZIG-ZAG. Galopamos por cinco minutos y cuando la criatura nos perdió de vista, traté de calmarla y nos dirigimos al lago con las Sirenas, pero el animal nos espiaba celosamente hasta que en el momento justo apareció y se abalanzó sobre nosotras. El malvado me atrapó y me levantó por los aires, lo observé bien y me di cuenta de que la criatura se trataba de un Hipogrifo; tenía unas filosas garras, cabeza de Águila, cuerpo de caballo y volaba muy rápido. Estábamos llegando a un lugar desierto, pero con miles y miles de rocas, y en la cima de un precipicio había un enorme nido, al cual era imposible ingresar a pie.
El Hipogrifo me soltó bruscamente y sus dos crías comenzaron a picotearme demasiado fuerte, era imposible pelear contra ellos, eran enormes. Cuando creí estar muerta una luz apareció, acabó con los Hipogrifos y me llevó volando. Estaba desconcertada, el dolor de los piquetes me hacía entender que nada era un sueño, me dejó en la orilla del lago y las sirenas me ayudaron con una medicina hecha de unas hiervas que solo crecían en las cimas de las montañas y en 15 minutos pude sentirme bien y ponerme de pie. La criatura que me había salvado era un Pegaso. Me sentí muy agradecida de que me haya salvado la vida, lo observe bien por un largo rato, tenía pelaje negro, con la crin y la cola ondulada y enredada pero larguísimas, tenia una mancha blanca en la cabeza y otra en las patas, y sus alas eran grandes y esbeltas. Me pregunté donde estaba mi Unicornio, las sirenas dijeron que al salvarme el Pegaso, Bambyna lo siguió por el bosque y así regreso al lago Tupâ Rembiapo.
Ese Pegaso estaba jugando con mi Unicornio alegremente en la orilla del lago y corrían velozmente. Era imposible alcanzarlos, fue ahí que descubrí que ella despedía una luz como un rayo de su cuerno, uno nunca deja de sorprenderse en este lugar. El rayo era de color violeta, era hermoso, las sirenas me explicaron que ese rayo daba vida, me mostraron un ejemplo con una flor marchita, al dispararle con el rayo volvió a revivir.
Ellas me explicaron que los Fénix reencarnan de sus cenizas al morir, pero me aclararon algo que nadie sabe, no lo hacen por cuenta propia, un Unicornio que lo encuentra lo envuelve en su mágico rayo y lo revive, esa es la parte de la historia que nadie conoce. También me contaron que Anfone no es bello así como así, hay una gran población de unicornios que cada día reviven ese lugar para que siga tan bello y verde como siempre.
Yo pensé que en mi mundo haría falta solo unos cientos de Unicornios para revivir al planeta Tierra, para revivir los árboles talados, y eliminar la contaminación en todos lados.
Esa era la época en que todos los animales comenzaban a nacer, por el Tupâ Rembiapo paso un grupo de Dragones de color rojizo volando, los dragones que pasaban caminando eran hembras ya que sus crías no sabían volar y no las podían dejar solas, y los que pasaban volando eran los machos y algunas hembras que no tenían crías; se acercaban sedientos a beber un poco de agua, los miré bien y eran magníficos, eran altos, las crías que eran recién nacidas se acercaban desconfiadamente al agua pero en vez de beberla jugaban con ella.
También habían Elamosterios, eran unos grandes Rinocerontes con mucho pelo y una gran armadura, eran tímidos, no como los verdaderos animales de ahora, Tenían un cuerno que media un metro, y de cabeza a cola median como cuatro metros, eran como diría yo, unos pesos pesados.
Así estuve todo el día viendo raros animales y contemplándolos. Ya de noche pasaron volando las Grisarias, eran rarísimas, tenían cabeza de mariposa, cuerpo de ardilla y alas de murciélago.
Todas las noches iban en busca de las deliciosas flores nocturnas. Tenían que ser muy rápidas, ya que estas flores al mínimo movimiento se cerraban.
Como ya era tarde decidí regresar a casa y realicé el mismo recorrido de siempre. Entre a mi casa y fui a acostarme. Me quedé pensando que no debería comentarle a nadie sobre este lugar y en un instante me quede dormida.

Al otro día me levanté tempranísimo, tenía planes, decidí llevar mi cámara de fotos, pero pensé que si alguien llegaba a ver las fotos que sacara estaría perdida, así que me vestí desayuné y salí rápido de mi casa, en el camino me encontré a una amiga y quedamos hablando como diez minutos, luego de esa interesante charla nos despedimos y me encaminé hacia el bosque, pero algo llamó mi atención, en el piso había algo, al acercarme vi que había un papel y que decía: “El paraíso esta cerca, búsquenlo”. Guardé ese papel en mi bolsillo para analizarlo bien mas tarde y me dirigí al tronco y en un abrir y cerrar de ojos estaba en Anfone y con mi silbato de caracol llamé a Bambyna, que esa vez había venido al instante, así que la monté y tratamos de ir a la montañas, donde se conseguía esa milagrosa hierva curativa que me habían dado las sirenas.
Caminamos durante una hora y llegamos a la cima era bien verde y corría una aire fresco y puro. Me encantan los paisajes así y lo disfruté. Junté en mi bolso un buen racimo de esas hierbas y partí de nuevo hacia la ubicación de las sirenas, este era mi punto base, por eso siempre iba para allí.
Una hora después llegamos y hablé con las sirenas me contaron todos los lugares fantásticos que habían y me contaron una historia de un hombre llamado Euristeo, el primer hombre que descubrió ese lugar, y fue así:
-Siglos atrás existía un hombre que encontró Anfone, nosotras no sabíamos que existía un mundo diferente al nuestro, y Euristeo, el hombre explorador, tampoco, al atravesar por el tronco y ver al paraíso no lo podía creer, nosotras y los demás criaturas nos asustamos al verlo llegar y nos escondimos por unos días. En el día cinco, salía la luna llena y debían tener cuidado con los Lobisones. Los lobisones eran grandes lobos de cuatro metros, que hibernaban por unos días y solo salían los días de luna llena. Muy diferentes eran de personalidad los hombres lobos, físicamente eran muy parecidos, pero eran más pequeños y eran humanos que se transformaban con la Luna llena. Solo podían transmitirles su poder a otras criaturas con la Luna Sangrienta, con los otros tipos de luna su mordida te aniquilaría. Los Hombres lobos eran los únicos que podían vencer a los Lobisones, que absorbían su poder de la luna llena, los demás días eran tan frágiles como las demás criaturas.
Cuando nosotras tratábamos de huir por el lago, en la orilla nos encontramos con Euristeo, que no sabía nada sobre las malignas criaturas, y lo llevaron con ellas, Euristeo asustadísimo tubo que continuar sin opción, ellas quisieron advertirles sobre los Lobisones, pero ambos no se entendían, el solo hablaba en Guaraní; como las sirenas son buenas imitadoras, aprendieron rápidamente la lengua de Euristeo, y con el tiempo tomaron confianza.
-Y los hombres lobos sin luna llena, ¿qué forma tienen?. Le pregunté.
-Son humanos, como tú. Respondieron atentamente.
-¿Y la Luna sangrienta cuando va a volver?
-La próxima semana. Dijeron. –Aparece cada 14 años.
-Pero... hay algo que no entiendo... si son humanos como yo, ¿cómo es que no se fueron de aquí nunca?
-Es que cada uno de ellos fue mordido por Lobisones, y el resultado en un humano es un Hombre Lobo, entonces fueron “castigados” por ellos para que no pudieran escapar. Su maldición consiste en un campo de energía que encierra en este lugar a todas las criaturas no humanas, tú corres peligro estando aquí la próxima semana.
Con esas últimas frases quedé horrorizada, y sentada miré toda la tarde a las Afemias.
Esta era época de crías, así que las pequeñas Afemias nadaban desesperadamente cerca de sus madres, ya que corrían peligro de toparse con las Hidras; un monstruo venenoso de siete cabezas. Miraba pasar y pasar el tiempo hasta que del agua salió una increíble bestia de unos 6 metros con muchas cabezas, un cuerpo escamoso plateado brillante que escupía veneno de las bocas de sus siete cabezas, lo reconocí rápidamente y me aleje del agua, había decidido que ya era tiempo de regresar a casa. Iba tranquilamente por un sendero hasta que de los oscuros arbustos escuché un sonido bastante raro, como estaba muy asustada no me acerqué y caminé rápidamente por el sendero, cuando de repente algo se abalanzó sobre mi, quería matarme, pero lo golpeé a tiempo, estaba muy oscuro y no veía casi nada, corrí lo más rápido que pude, pero la criatura comenzó a volar ágilmente. Por un momento algo me rozó y atacó a esa bestia, ambas cayeron rodando al piso, lo único que distinguí era que la otra criatura se trataba de un vampiro, me largué a correr y llegué al tronco y aparecí en el oscurecido bosque, corrí hasta mi casa agitadísima.
Luego de algunas horas recordé que en mi bolsillo estaba la nota que decía “El paraíso está cerca, búsquenlo” no lo entendía para nada, así que me había acostado a dormir. Esa misma noche había soñado lo mismo que me pasó en el lago, fue tan real que del susto me desperté agitada; miré el reloj y eran las 3.21 de la madrugada, entonces decidí seguir durmiendo.

A la mañana siguiente me levanté, desayuné normalmente, y me puse a pensar qué criatura era aquella que me atacó y por que un vampiro que luego se convirtió en murciélago me salvó. Salí de mi casa decidida a no conversar ni toparme con nadie para llegar más rápido, llegué al bosque y al entrar en Anfone habían muchas criaturas formando un círculo, había pasado una tragedia, una de las sirenas había sido asesinada, nadie sabía que había pasado, pero algunos Ent habían visto la tragedia, los Ent son una especie de árbol con una mezcla de humano, suelen animar a otros árboles y siempre están haciendo travesuras y atendiendo todos los sonidos y.
Eran muy aislados y a veces tacaños, lo que llevó varios minutos para que cuenten lo sucedido:
-Estábamos observando y escuchando la conversación de las sirenas, recuerdo que una dijo que era capaz de estar fuera del agua por varios minutos, las demás no le creyeron, así que se aventuró, se metió en nuestro bosque y torpemente comenzó a “caminar”. Por un instante se escuchó un sonido muy raro, en ese entonces algo se abalanzó sobre ella, era imposible de creer, era un enorme Lobisón, yo miré la luna y estaba totalmente roja, era la Sangrienta. El Lobisón escucho un aullido de Hombre Lobo y luego de asesinar a nuestra querida Sirena, abandonó rápidamente la escena.
-¡Eso es imposible! Dijo una de las Ninfas. -La Luna Sangrienta aparecerá dentro de una semana.
-¡Pero tal vez se adelantó... o tal vez dure mas de una semana la Sangrienta, una terrible tragedia! Opinó Adeleus, una de las Arpías espías.
-Hay que comprobar esta noche la luna, hasta entonces nadie saldrá de sus hogares, el Lobisón está cerca y los Hombre Lobos necesitan controlarlos, habrá una gran lucha, corremos peligro. Ordenó la Mirella que comandaba, estaba tan enojada que sus plumas se tornaron rojas y negras.
-¡Esperen un momento! Dije decididamente- Anoche fui atacada por una criatura que quería comerme, pero un Vampiro me salvó, recuerdo que esa noche estaba muy oscura, era imposible ver algo, la luna no estaba igual que antes.
-Ohh... querida... un Estirge trató de atacarte, necesitan la sangre para sobrevivir, ¿tenía cuerpo de pájaro, ojos amarillos, 4 patas y un enorme y alargado pico? Me preguntó otra de las Ninfas.
-Eh... si creo que era exactamente así, emitía sonidos como de chillido, pero un vampiro me salvó. Aclaré.
-Deberías de estar agradecida esas cosas no suceden casi nunca, ahora estarías muerta.
-Momento, esos Vampiros no salvan a nadie, por que la salvaría a ella, es distinta y es una desconocida, yo creo que fue un error, es humana, los Vampiros son seres malignos, nunca salvarían a nadie, te hubieran devorado, ¿estas segura de que no fue otra criatura? Me pregunto un Greenblim.
-Creo que era un Vampiro, se convirtió en Murciélago, tenía una forma parecida a un humano.
- ¡Ajá! Eso era Vimperoide, creí que estaban extintos, los Vimperoides son únicos, muy raramente aparecen en ocasiones muy oportunas y te pueden salvar de una gran desgracia, pero solo si esa persona no merece morir, en otras palabras, las personas de corazón noble.
Era demasiado tarde para darle esas hierbas curativas a la Sirena, llevaba varias horas muerta, yo no podía creer todo lo que pasaba, llamé a Bambyna con mi silbato, la monté y trotamos un rato por las praderas, cuando miré hacia el horizonte vi un caballo negro con ojos brillantes y rojos, al igual que los orificios nasales. Sus crines eran llamas anaranjadas, y sus cascos ascuas ardientes, su actitud no parecía nada buena, Bambyna se alertó antes que yo, y comenzó a correr, avanzó tan rápido que yo me había caído, pero ese caballo que era una raza de caballo del infierno llamado Entei, no me quería a mi, la quería a Bambyna por su pureza, Bambyna quedo acorralada entre una gran piedra y Entei, pero extrañamente éste no le causó ningún tipo de daño, solo la miró atentamente y trató de acercarse alegremente hacia ella, a mi casi me agarraba un infarto del susto.
Monté a Bambyna y me dirigí hacia donde estaban todas las criaturas reunidas, yo no estaba muy cómoda, ya que esa escalofriante Pesadilla nos seguía, al llegar a destino, todos vieron esa monstruosa criatura; les causaba temor y retrocedían.
- ¡Cuidado!. Me gritaron.- Entei está detrás de ti.
Yo los miré y les dije:
- Tranquilos esta muy juguetón con Bambyna, me siguió por todo el camino.
- ¡Puede ser una trampa lo guiaste hacia nuestros hogares!
Pero en ese momento Pegaso apareció por los cielos, y al ver a ese monstruoso caballo se le acercó y comenzó a atacarlo. Todos mirábamos asombrados... una criatura los tubo que separar, se odiaban tanto que casi se mataban, a mí me había agarrado una especie de nervios y miedo con alegría, casi se mataban, pero se estaban peleando por MI Bambyna, estaban compitiendo para ver quien se quedaba con ella, claramente yo no entendía nada, hasta que un hada me explicó:
- Entei es un caballo del infierno, rara vez sociabilizan con criaturas nobles como ésta, al encontrarla en la época de reproducción, el caballo negro y Pegaso compiten para reproducirse con Bambyna, pero es raro que estén con otra especie, algo les habrá interesado de ella.
-Su buen humor. Dije de manera chistosa y sonreí.
-Si, tal vez, pero uno de los dos matará al otro hasta quedarse con Bambyna, así que corren el riesgo de morir
-Eso es terrible, pero tal vez Bambyna elija a uno de su especie, ya sabes, un Unicornio. Le dije al hada
-No lo se, tal vez le atraiga uno de los dos, se la ve muy indecisa.
-Bueno, dejaremos que ella lo decida, ahora me voy a ver a las Afemias, es todo un arte como nadan.
-¡Por supuesto! Y sus crías son más bellas aún, ve tranquila y cuidado con quedarte hasta el anochecer, recuerda que hay luna sangrienta.
-Si, descuida tendré cuidado. Le dije al hada, tomé mi silbato y llamé a Bambyna. Fuimos galopando por la playa, y para mi sorpresa, me di cuenta que Entei y Pegaso nos seguían, en realidad seguían a Bambyna.

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